viernes, 11 de septiembre de 2015

EL CONTRATO GRACE

El contrato Grace fue, en mi opinión, muy provechoso para el Perú. Este era un acuerdo entre Perú y el comité inglés de tenedores de bonos de la deuda externa del Perú, por la cual, esta entidad liberaba al país del pago de dicha deuda a cambio de la concesión de sus ferrocarriles por los próximos 66 años, entre otros beneficios.
El Perú tenía una deuda externa de 51 millones de libras esterlinas con Inglaterra, la cual era casi imposible de pagar con el capital peruano, y finalmente este fue el polémico método que realizó Cáceres para pagarla.

Creo yo que fue una eficaz, aunque no excelente manera de contrarrestar en un principio la crisis económica que el Perú estaba intentando dejar de lado. Los exportadores amenazaron con requisar al Perú sus exportaciones, si es que el gobierno peruano no se venía a transar un acuerdo. Urgía pues, buscar una salida para eliminar esa cuantiosa deuda externa que arrastrábamos desde el final del apogeo, y que tanto estaba afectando nuestra economía y relaciones internacionales. Por otro lado, el estado de deterioro de los ferrocarriles hacia necesaria la llegada de fuertes capitales para restaurarlos y construir otros.

A pesar de la fuerte oposición, finalmente en 1887 el presidente Cáceres pudo firmar el acuerdo, que reducía a 66 años el usufructo de ferrocarriles. Con ello se creo la Peruvian Corporation, operadora de los ferrocarriles.

Michael P. Grace, accionista mayoritario de la casa arrendadora
La ventaja notoria que logró el Perú fue la anulación de su cuantiosa deuda externa proveniente de los empréstitos, que añadida los intereses moratorios, resultaba una suma imposible de pagara con el capital peruano. La recuperación del crédito externo era entonces de suma prioridad para llevar adelante el proceso de reconstrucción nacional. Asimismo, los bonistas asumían la obligación de realizar inversiones, capitales que eran muy importantes para el resurgimiento del país.


Aunque se podría decir que el país pagó en demasía, fue una dura decisión fundamental para el proceso de reconstrucción nacional. No obstante, queda la incógnita de si el gobierno de Cáceres pudo haber logrado un acuerdo más justo y equilibrado con los bonistas, o si en realidad se optó por la solución mas realista en ese momento.

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