viernes, 11 de septiembre de 2015

POLÍTICA INTERNACIONAL

Perú enfrentó diversas situaciones en cuanto a la definición de sus fronteras.
En primer lugar, el Tratado de Ancón, en su artículo tercero, indicaba que solo Tacna y Arica quedarían en poder de Chile, debiendo devolver la provincia de Tarata al Perú. Sin embargo, Chile hizo caso omiso a este tratado, transcurriendo más de cuarenta años para que Tarata regresara al territorio nacional. Esto ocurrió tras darse el laudo del Presidente Coolidge, en marzo de 1925, en el que se reconocía los derechos del Perú en este punto.
Adicionalmente, se negoció con Ecuador algunas sesiones territoriales, nombrando al Rey de España árbitro para solucionar este problema. No obstante, la solución se dio por negociación directa, firmándose el Tratado García-Herrera, el 2 de mayo de 1890. Sin embargo, el Congreso, al ratificar el acuerdo, retrocedió la línea del Tratado, generando que Ecuador no lo ratificara. Esta situación ha sido resuelta recientemente, en los últimos años, cerrando las fronteras con nuestro país vecino.
Cruz negra que pintada por el grupo paramilitar chileno con el fin de marcar las casas habitadas por peruanos.
Por otro lado, debía de realizarse el plebiscito de Tacna y Arica, hacia el año 1894. Sin embargo, se dio una resistencia chilena para no llevar a cabo esta acción, dilatándose la definición en cuanto a la soberanía de estas provincias. Chile, aprovechando la mala situación por la que atravesaba el Perú, le ofrece a este hasta  veinte millones de pesos, con tal de que las provincias de Tacna y Arica permanecieran en territorio chileno. Perú siempre rechazó esta oferta. Además, existía una absurda postura de Chile, que afirmaba que, en el plebiscito, solo ciudadanos chilenos votarían, por lo cual, en estas condiciones, el Perú se negó a cualquier acuerdo.
En el año 1898, en vista de un posible conflicto Chile-Argentina, Chile, astutamente, mostró disposición para cumplir el Tratado de Ancón, firmando el protocolo Billinghurst-Latorre. No obstante, en febrero de 1899, al solucionar Chile sus problemas con Argentina, de manera deshonesta, nuevamente, desconoció el acuerdo de 1898 e hizo caso omiso al Tratado de Ancón, sin que se diera el plebiscito.

Se llegó, así, al final del siglo XIX, sin que Chile (quien actuaba de una manera prepotente) mostrara disposición para solucionar los conflictos que había causado la Guerra del Pacífico, en cuanto a la soberanía de Tacna y Arica. A pesar de esta situación, los pobladores de estas provincias anhelaban su vuelta al territorio nacional, mostrando un cariño y lealtad hacia la patria que deben de servir de ejemplo para todos los peruanos.

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